Visita a la Fragata F-103 Blas de Lezo

147 metros de eslora, 6.300 toneladas de peso, una velocidad máxima de 29 nudos (60 kilómetros por hora) y 10 años de antigüedad. Son algunas de las características de la fragata "Blas de Lezo", la tercera de la clase "Álvaro de Bazán", un buque de la Armada a la cabeza de Europa a nivel tecnológico, gracias a que cuenta con el sistema de combate "Aegis", solo disponible en España y Estados Unidos, y de forma reciente también en Noruega. El barco estará hasta mañana a las siete de la tarde en Gijón, con jornadas de puertas abiertas hoy y mañana de 10:30 a 13 horas y de 16 a 19 horas. "Es como una ciudad flotante. Un lugar de trabajo, de descanso y también nuestra casa", explica el comandante Rafael Arcos Palacios, capitán de la fragata.

Entre sus capacidades destaca su radar aéreo (SPY-1D) de última generación, capaz de detectar aeronaves en un radio de 500 kilómetros; y el lanzador vertical de misiles de 48 celdas, con capacidad de lanzamiento de proyectiles antiaéreos standard SM-2 y Envolved Sea Sparrow, con un alcance en los disparos de 80 millas (160 kilómetros). Además, el cañón central puede realizar cerca de 40 disparos por minuto.

La fragata "Blas de Lezo" lleva dos centenares de profesionales a bordo, con 21 oficiales, 38 suboficiales y 148 militares de la escala de tropa y marinería. Un 20 por ciento de la tripulación son mujeres y los de más antigüedad llevan un lustro.

Se trata de un barco moderno a nivel de diseño y capacidades militares. Su autonomía es de 4.800 millas: podría navegar desde Gijón hasta Río de Janeiro sin tener que repostar, aunque los tanques de gasolina nunca llegan a agotarse, ya que al situarse en la parte baja del buque contribuyen a su estabilidad.

El barco cuenta con dos puntos neurálgicos en su estructura: el puente de gobierno tradicional y el centro de información y combate. "Si esta nave sobresale en dos cosas es en mando y control y en guerra antieárea", destaca el capitán de fragata Rafael Arcos Palacios, que lleva 21 años en la Armada y, pese a ser madrileño, tiene vínculos con Asturias tras haber sido Comandante en 2001 del patrullero "Mouro", con base de estacionamiento en Gijón.

En el interior, el equipamiento del "Blas de Lezo" es muy completo. Cuenta incluso con una UVI Móvil, con capacidad para estabilizar e intervenir, e incluso para evacuar a través de un helicóptero que no está presente en la ciudad, pero que forma parte de las misiones del barco. "Es como una extensión, como tener un brazo a 300 kilómetros. Supone un plus para nosotros. Todos los sensores están integrados. Todo lo que ve el helicóptero lo ve el barco y viceversa. El helicóptero se embarca cuando la misión realmente lo requiere. Es un recurso que se guarda para ser más eficientes", comenta Arcos Palacios.

El barco tiene dos métodos para desplazarse. Bien por medio de una turbina de gas, que otorga una mayor velocidad, y le permite alcanzar los 30 nudos en caso de tener que reaccionar a un ataque. O bien con motores diesel para tránsitos habituales.

El objetivo de este buque, que forma parte de la 31.ª Escuadrilla de Escoltas, con base en Ferrol, es la "prevención, disuasión y respuesta en el entorno marítimo para preservar la seguridad nacional", según explica el capitán de fragata. Por eso el diseño provoca que los tubos de lanzadores de torpedos submarinos estén escondidos. "Que el barco no sea detectado a grandes distancias se consigue con un diseño limpio", señala Arcos Palacios.

Ayer, en su primer día en Gijón, una representación de la Asociación Lepanto de Veteranos de la Armada, de Asturias, León y Santander, visitaron la fragata en el puerto de El Musel. Un barco moderno, muy bien equipado, incluso con dos antenas satélites que hacen que los tripulantes gocen de todo tipo de comunicaciones, y que se encuentra en el primer tercio de su vida. "Un barco puede durar 30 o 35 años, más que nada porque a nivel tecnológico suele necesitar una renovación", analiza el capitán de fragata, al mismo tiempo que recuerda que las condiciones del "Blas de Lezo" le hicieron ser "un aventajado de su época y un lujo del que ahora puede disfrutar Gijón".


Nota de Prensa